Filosofando en el panteón

Hace un mes tuvimos la cena de Navidad en mi casa junto con algunos de mis hermanos, sobrinos, la tía Tikis, y por supuesto, mi esposo e hijos. De repente, con diferencia de media hora, recibimos la noticia de la muerte de dos queridas personas: mi primo Piqui (Horacio Guillén Jurado, quien era el cronista de la familia) y el Ingeniero Francisco Aguayo León, papá de mis amigas de toda la vida Elsa y Marcela y de mi carnala Adriana.

Como Piqui vivía en la ciudad de México, estaba muy cañón ir a despedirlo, y más teniendo casa llena. En cuanto al ingeniero, pensé que no iba a poder acompañar a mis amigas en su duelo, pero afortunadamente lo cremaron, y su misa fue casi una semana después, por lo que me dio tiempo de viajar a Chihuahua.

El día de la misa, antes de dirigirnos a la iglesia, el Pollo y yo hicimos escala en el panteón para dar el pésame a otra familia que conocemos de años y con quien también nos une un cariño muy especial. Hablo de los hijos de los compadres Chuchi y Olga Fernández (mi madrina de Primera Comunión) quienes despedían a la esposa del hijo más chico.

Durante el entierro me puse a observar la escena desde otro plano. Al ver a la gente abrazarse llorando, deseé de todo corazón que ellos pudieran ver lo mismo que yo: no un adiós,  sino un hasta luego; no un enterrar a una persona, sino una despedida a alguien que se va a vivir a otro lado pero que no puede llevarse el carro que hasta hace unos días manejaba; no una despedida triste de personas acongojadas, sino una bienvenida alegre a otro plano por sus seres queridos que ya pasaron por lo mismo, y por otros seres luminosos y amorosos.

En esos momentos de reflexión profunda, comencé a pensar en lo que quisiera decirles a mis deudos y a todo aquel que quisiera irme a despedir. Y así surgió este escrito. Primero pensé en dejarlo en algún lugar visible en mi casa, pero mejor decidí publicarlo en el blog, esperando que alguien se acuerde de él y lo lean en mi funeral.

Y no es que ande pensando en la muerte, ni que oiga pasos en la azotea. Es simplemente que me gustaría compartir mi forma de pensar en esos momentos, así que ahí les voy (o sea, léase en caso de mi muerte y así ?).

Primero que nada, si muero antes de ser una anciana, sepan que no morí prematuramente…

Era mi tiempo de dejar esta maravillosa vida que me ha dado tantas satisfacciones;

Era mi tiempo también de despojarme de esa increíble, bella y perfecta maquinaria (mi cuerpo físico) que le fue asignada a mi espíritu cuando acepté venir a la Tierra y tener una experiencia humana.

Y lo más importante, era mi tiempo de volver al Hogar y verme de nuevo cara a cara con mi amado Creador.

¿Que si quisiera durarle muchos años a mis hijos, a mis nietos (si es que los llego a tener), a mi esposo y a mis hermanos? Por supuesto, pero quiero que sepan que no me voy del todo… y no les voy a salir con la mamada esa (ahí disculpen) de que mientras me recuerden estaré con ustedes… No. Me recuerden o no, yo les daré sus vueltas. Y bueno, esto lo digo con conocimiento de causa, ya que así ha ocurrido con mis papás y con incontables personas que se dan sus escapaditas del Other Side.

En cuanto al funeral, en alguna ocasión escribí que quería que fueran vestidos de colores alegres porque la “muerte” es en realidad el nacimiento a la Verdadera Vida y debe ser motivo de júbilo, ¿pero saben qué? ¡Que cada quien vaya como se le dé su regalada gana! Bastante he controlado a otros en vida como para también hacerlo después.

Lo único que sí me gustaría es que no me pusieran un ataúd mega elegante… ¿como para qué o qué?
No. Yo quiero el ataúd más sencillo que haya, un vil cajón que contenga mis restos durante el funeral, ya que voy a querer que me incineren… y aunque me enterraran, la neta no entiendo para qué tanto lujo… es como tirar la basura en bolsas Gucci o Prada. Pero no me malinterpreten, estoy consciente de que mi cuerpecito ahorita es muy valioso pues es el instrumento que usa mi espíritu para manifestarse, pero una vez que este último termine con su misión, no tiene ningún sentido rodearlo de lujos. Eso (creo yo) debe hacerse en vida (hermano, en vida).

¿Y qué más quiero que sepan? Ah pues que en la medida de lo posible y de acuerdo con la información que tengo, yo estaré presente en mi funeral. Y voy a oír a los que me saquen la garra, jajaja, pero no se apuren, que eso no sea motivo de preocupación.  Lo importante de esto es que oiré también a los que me hablen… sentiré su cariño y los envolveré con mi amor…  Cuando pasen los días pediré permiso para venir a verlos cada vez que se pueda, y por medio de señales les haré saber que por aquí ando.

Y algún día, si uno de ustedes me busca, yo me presentaré a través de un médium y/o me haré presente en sus sueños… y será como si no me hubiera ido.

Durante todo ese tiempo viviré en el Otro Lado hasta que esté lista para cuando Dios me vuelva a presentar un nuevo proyecto de vida y me pregunte: ¿Tons qué, lentras mi reina? Y yo le contestaré que sí con la misma alegría con la que decidí encarnar en la persona que soy ahora.

Y comenzará todo de nuevo…

Y si llego a ser muy afortunada, me reencontraré con mis grandes amores de esta vida: mis hijos, mi esposo y mis papás.

Mientras ese día llega, saboreo cada instante de la vida que ahora poseo y doy gracias (a gritos como dice mi amiga Karmela) por ser tan afortunada.

EL PODER DE UNA SONRISA

En estos días he tenido que hacer viajes relámpago a Ciudad Juárez y las dos últimas veces que he cruzado me han tocado dos oficiales súper amables, lo cual es extremadamente raro por estos lares. Como todavía no tengo mi tarjeta pasaporte (solo el librito), no puedo pasar por las casetas que dicen “Ready Lane”, así que tengo que formarme en las otras filas, con toda la perrada. Por desgracia, en esa ocasión había menos casetas para nosotros (3 contra 6), así que tuve que pasar ahí más tiempo que todo el que había hecho desde que me formé. Cuando le conté esto al oficial (un gringo)  y le dije que me daba de topes por no tener todavía mi tarjeta, se disculpó todo lindo diciéndome:

I´m sorry hon! (¡Lo siento, cariño!)

Su genuina y extraña aflicción me conmovió bastante y le dije que no tenía de qué disculparse, que la culpa era mía por no  haber ido a tramitarla. Me preguntó a qué iba y qué traía; le contesté, y con una amplia sonrisa me dejó pasar.

A los pocos días tuve que regresar… todavía sin mi tarjeta pasaporte. Afortunadamente,  en esta ocasión pusieron más casetas de las normales. Me atendió un joven, a todas luces mexa (o bueno, latino). Con una sonrisota me preguntó si podía bajar el vidrio de atrás de mi asiento; lo bajé y me dijo que no estaba seguro que se pudiera hacer. Entonces comenzamos a platicar de las cosas tan padres que tiene mi camioneta. Me hizo las preguntas de rigor y cuando me dio luz verde, lo felicité por su amabilidad. Contestó que era su trabajo, pero le dije que por desgracia no todo el mundo pensaba como él (y menos los latinos –dije para mis adentros-, ya que esos –con sus honrosas excepciones-  son los peores: su consigna es tratar mal a todo el que le recuerde a su propia raza). Al despedirme le di las gracias y -como estudiante de secundaria- le pedí que no cambiara… solo me faltó decirle “¡vales mil y así!”, jajaja.

Mientras me dirigía hacia la I-10, me puse a pensar en el poder que una sonrisa tiene y recordé mis años mozos en que concursé para reina de la escuela.

La primera vez fue entrando al Bachilleres (la prepa). El día que mis compañeros me hicieron el favor de proponerme para reina de novatos, yo traía un pantalón negro y una camisa gris de mi querida prima Susanita y cuando llegué a la casa, le conté feliz a mi mamá lo sucedido. Ella ya estaba acostumbrada a que sus otras hijas concursaran, ya que se había encargado de llenar al tope nuestro tonel de autoestima con su diario recordatorio de que seríamos las más lindas de cualquier lugar al que fuéramos (la escuela, el banco, la fila en las tortillas, etc.), así que no le sorprendió que también a mí me hubieran elegido.  Esa tarde me presentó a  Brigitte, una señora que  trabajaba con nuestros vecinos y que a partir de entonces y por muchísimos años, sería la Alegría de nuestro Hogar.

Los días pasaron y el día del concurso llegó. Me puse un vestido bastante serio color chedrón que no me favorecía en nada, casi no me maquillé (no sabía cómo… ¡era una nerd de 15 años!!!) ni tampoco me peiné bonito. Cuando pasamos por los salones para que los alumnos votaran, me sentí bastante intimidada por  las otras concursantes, ya que casi todas (si no es que todas) iban súper arregladas. Por si eso fuera poco, me aterraba sentir las miradas examinadoras de cientos de pubertos y pubertas. Por supuesto que esa incomodidad se notó a la hora de presentarme y con cara de pocos amigos y voz de “me-muero-de-los nervios-por-estar-aquí”, dije mi nombre, casi casi sin voltear a ver a nadie y mucho menos, sin esbozar una sonrisa; mis compañeras, por el contrario, parecían castañuelas. Todo eso se reflejó en la votación y cuando nos entregaron los resultados, no me sorprendió el haber obtenido el sexto lugar (de seis concursante, jajajaja), con tremendos 25 votos. La ganadora fue Pily Muñoz, una chava simpatiquísima y muy guapa que a todo el mundo le caía muy bien. Las otras concursantes – Sara Bardán, Lilian Campos, Mague Silva y Luisa Hultsch- no se quedaban atrás.

Foto periódico reina de novatos COBACH3TM

Al año siguiente me volvieron a proponer, ahora para reina del estudiante, pero en esta ocasión ni siquiera llegué a semifinales. De todas las que propusieron en mi salón, fui la que obtuve menos votos (creo que solo uno!!!), quedando de representante mi querida amiga Maruquita (Mara Reyes). Ese infortunado incidente me hizo reflexionar un poco y llegué a la conclusión de que era yo bastante mamilas.

Dos años después salí de la prepa y junto con Liz, una de mis mejores amigas, me fui al Tec de Chihuahua. El encontrarme por primera vez en un territorio desconocido me provocó sentimientos encontrados. Por una parte, me asustaba la idea de no contar con mi enorme grupo de amigas (al que Liz también pertenecía), ya que en él podía esconder mi timidez. Por otra, el hecho de verme obligada algunas veces a recorrer sola los pasillos, hizo que mi verdadero yo emergiera y aquella muchachita tímida que no podía hablar con nadie se convirtió en el “Guasón”. A veces le pedía a Liz que no pasáramos por donde hubiera gente, ya que me dolían los músculos de la parte posterior de la cabeza de tanto sonreír y prefería sacarles la vuelta a no saludar,  jajajaja, ¡neta!.

Pues esa “guasonería” –si me permiten la palabra- hizo que nuevamente me nominaran para reina de novatos, concurso que tampoco gané. En esa ocasión quedé en segundo lugar, superada por Cristina Jácquez, una chava guapísima y aunque muy seria, buena onda; las otras guapas concursantes fueron: Malula Escobedo –quien quedó en tercer lugar-, Guille Barco, Mapy Chávez, Ileana Ochoa, Katy Bujaidar, Margarita Loya, Silvia Martínez, Tere Velasco, Guille Sánchez, Rosalba Sáenz, Rosy Ochoa, Yolanda Bojórquez y Martha Barrio.

Foto periódico reina de novatos ITCH

Y bueno, dicen que la tercera es la vencida… tres años después un grupo de chavos me propuso para reina del estudiante. Y ahí va la terca a concursar, jajaja.

Alguien me había dicho que para ganar tenía que llevar minifalda… el problema es que yo jamás había usado una y la verdad no me atrevía. Por fortuna, mi cuñada Lety me prestó un trajecito hermoso de falda (justo arriba de la rodilla) y blusa color rosa bajito con brillitos plateados, y a diferencia de las dos veces anteriores, ahora sí fui maquillada y peinada (o más bien, despeinada… recuerden que eran los 80’s).

Los festejos del día del estudiante habían comenzado en la mañana con un desfile padrísimo, luego seguiría la elección de la reina en el gimnasio para terminar en la noche con el baile de coronación.

Las concursantes – Lorena Márquez, Gaby Labrado, Laura Olivia García, Mónica Rosales, Olivina Contreras, Virginia Carrillo, Silvia Carrillo, Ivonne Guaderrama, Elda Ivonne Loya, Olga Orozco, Isabel Garza, Judith Ontiveros, Perla Hernández, Olga Chávez, Liliana Reza y yo- entramos por la parte de atrás.

Foto periódico reina del estudiante ITCH

Ahí me encontré a una que había sido reina, la bellísima –por dentro y por fuera- Beatriz Manríquez, quien me dijo en tono de complicidad:

—Te voy a dar un consejo. Cuando salgas, sonríe y voltea a ver a todos. Si no lo haces, la gente va a pensar que eres una sangrona, no que estás nerviosa.

Luego me contó que ese consejo se lo había pasado la reina que estuvo antes que ella y le había nacido compartirlo conmigo. Se me hizo de lo más linda y le di las gracias con un abrazo.

Ahí se encontraban también ya los miembros de la banda de guerra y la escolta, listos para acompañarnos en la pasarela. ¿Acompañarnos, dije? Perdón… para acompañar a las demás concursantes, ya que las integrantes de la escolta femenil –con las que tiempo atrás habían reemplazado a mis amigas y a mí cuando nos corrieron vilmente- habían amenazado a todos con aplicarle la ley del hielo al que desfilara conmigo.

¡Plop! ¿Y ´ora? No me dolía lo que las muchachas habían orquestado, sino la traición de quienes en un tiempo había considerado mis amigos.

Por fortuna, no tuve que esperar a que viniera el Chapulín Colorado a rescatarme, ya que dos galantes caballeros (Javier Manzanera y Luis Carlos Ramírez)  se atrevieron a desafiarlas y dijeron que ellos me acompañaban… yay!!! Con el corazón rebosante, di gracias a Dios por mandarme esos grandes amigos.

Bajo las miradas de odio de un@ que otr@ que quería arruinarme el día, tomé el brazo de Manzanera y nos formamos junto con el resto de las concursantes y los cadetes.

¡Por fin, el momento llegó… el gimnasio estaba a reventar! Una por una fueron nombrando a mis compañeras. Cuando llegó mi turno, sonaba a todo vuelo la canción ‘What a Feeling’. Recordé las palabras de la bella Beatriz… y sonreí.

El resto es historia. Esa noche, habiendo desfilado una vez más pero en esta ocasión del brazo de mi amigo el Caballo (Luis Carlos), me coronaban por primera vez, ante las miradas felices de mi par de Gordos.

La cosa no paró ahí. Al año siguiente, cuando me tocó entregar la corona, me encargué de pasar el consejo a una de las concursantes. La muchacha era muy bonita pero estaba muy nerviosa, por lo que me salió del alma seguir la tradición. ¿Y qué creen? También ganó.

Así que ya lo saben, a pelar la mazorca, que algo bueno saldrá de eso… o bueno, por lo menos harán sentir bien a los demás (como en el caso de los oficiales de migración).

Leyendas de la juguetería

LA CARRERA

Cuenta la leyenda que hace muchos años hubo una competencia deportiva en un Kínder de Ciudad Delicias, Chihuahua. Los niños llegaron muy temprano, muy guapos con su uniforme deportivo y acompañados por sus familias. Una de las pruebas era la carrera de 100 metros planos, y cuando fue el turno de los de Maternal, uno a uno se fueron colocando en sus respectivos carriles. De pronto escucharon la señal acordada y comenzaron a correr con esa gracia natural que tienen los pequeños de tres años. Cuando pasaron la meta, los participantes fueron bajando la velocidad, no así un niño, quien después de haber llegado en primer lugar, siguió corriendo y corriendo; era tal su entusiasmo, que los maestros tuvieron que ir por él, lo que hizo que los asistentes estalláramos en carcajadas.

Ricardo La Carrera

Ese corredor entusiasta era mi hijo Ricardo, y de eso han pasado ya quince añotes. Él es ahora un guapísimo joven de 18 años y éste domingo celebrará otra etapa muy importante: la culminación de sus estudios de preparatoria.

Esta será la última meta para muchos de sus compañeros, pero no para mi hijo, ya que como lo hizo durante la competencia de 100 metros planos, él quiere seguir corriendo y alcanzando diferentes metas: estudiar una carrera, la maestría, un doctorado, hacer contribuciones importantes al campo de la medicina, escribir libros, dar conferencias, etc.

Hace algunos años le pregunté por qué, si tenía la capacidad de sacar puras A´s, se conformaba con algo menos. Su respuesta me dejó de a seis. Me dijo que para él era más importante llevar una vida equilibrada, y que la parte social era fundamental para su felicidad (toinnnn!!!). Me hizo comprender que sus palabras estaban llenas de sabiduría, y en ese momento supe que prefería tener un hijo FELIZ que uno con veinte mil logros académicos y/o deportivos.

Sintiéndome de nuevo en las gradas, le digo desde lo más profundo de mi corazón:

Corre muñeco y sigue apostando por tu felicidad.

Corre, corre y no permitas que nada ni nadie te detenga.

Corre, que tus orgullosos padres vemos cómo te conviertes en un hermoso y responsable adulto, y mientras podamos, estaremos físicamente a tu lado para echarte porras y celebrar tus triunfos… después lo haremos desde el Otro Lado.

Y como nos decías de chiquito: Queo mucho!!!

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EL SHOW DEBE CONTINUAR

Cuenta la leyenda que hace muchos años hubo también un festival en la misma escuela de Ciudad Delicias, Chihuahua.  Todos los niños estaban muy entusiasmados con su vestuario y uno a uno comenzaron a desfilar por el escenario; cuando se llegó el turno de los chiquitines de primero de Kínder y Maternal, comenzaron a sonar los acordes de El Baile del Gorila (♪Las manos hacia arriba, las manos hacia abajo, como los gorilas, uh, uh, uh… todos caminamos ♫).

Miss Gaby (la maestra) y los niños iban disfrazados de gorilas, mientras que las niñas, de rumberas (con una blusita ombliguera, shorts y pareo). Todos comenzaron a contonearse al ritmo de la canción, brincando con ganas al escuchar el “uh, uh, uh”. De repente, a una de las niñas más chiquitas se le empezó a caer el pareo, pero ni eso ni las risas del público le importó, ya que se agachó para subírselo y siguió bailando. Como el pareo no estaba bien ajustado, se siguió cayendo una y otra vez y la niñita siguió subiéndoselo rápidamente para continuar en lo suyo. Al terminar la canción, todos reímos a carcajadas y aplaudimos con ganas.

Catalina Gorilas

Esa rumberita era mi hija Catalina, quien hoy es una hermosa muchachita de dieciséis años. Ella  ha hecho del baile su pasión y este año ha logrado integrarse a la compañía de baile de su escuela preparatoria. Lo que más le admiro es su seguridad… esa que demostró a los dos años y medio y que ahora le permiten vivir feliz y sin complejos dentro de un cuerpo de adolescente.

Sigue así muñeca, sintiéndote a gusto en tu propia piel, ya que la tendrás toda la vida.

Sigue dándonos lecciones de esfuerzo, dedicación y perseverancia.

Sigue iluminando el mundo entero con tu hermosa sonrisa.

Igual que con tu hermano, tus orgullosos padres estaremos contigo mientras podamos para echarte porras y celebrar tus triunfos… después lo haremos desde el Otro Lado.

¡Te queremos mucho!

Gracias par de muñecos, esta juguetería (como decía Miss Laura, la directora del Kínder del Colegio Bilingüe Madison de Delicias) no sería lo mismo sin ustedes…

¡Son nuestro gran orgullo!

RUGIENDO COMO LEONES

El día de ayer fue, digamos, el bautizo de mi nuevo bebé. Hablo del libro Regalos del Cielo (Sanación Angelical y Mensajes del Otro Lado) y de su presentación en Chihuahua.

Yola y yo

¿Qué les puedo decir? Este es mi segundo libro, pero ahora fue más emocionante porque mis hijos y mi esposo me acompañaron, a pesar de que mi puberto quería ir a ver a Bernie Sanders (uno de los precandidatos a la presidencia de los Estados Unidos) y en su lógica me dijo que “al fin que yo podía autografiarle el libro en la casa”, jajajajaja. Mi esposo y yo decidimos que fuera con nosotros y no me arrepiento.

Tal vez ellos ahorita no comprendan lo que esto significa, pero para mí el que vean que los sueños se pueden cumplir, no tiene precio.

De igual importancia es que conozcan otra faceta mía, diferente de la administradora de nuestro hogar, de la cocinera, el chofer, etc.

Ama de casa

Y bueno, ni qué decir de la satisfacción que me da el escucharle a mi marido un “estoy muy orgulloso de ti”.

Días antes de la presentación, cuando no sabía ni de qué iba a hablar, me puse a pensar en dos posibles escenarios. Uno, yo paralizada por el pánico escénico, cohibida por estar frente a decenas de personas. El otro, segura de mí misma, sabiendo que si aparento que no estoy nerviosa, la gente se la va a creer. 

Curiosamente, esa misma tarde mi hijo nos enseñó un escrito que había hecho para una tarea en la que expresaba más o menos la misma opinión: TU MENTE ES MARAVILLOSA Y TÚ PUEDES HACER CON ELLA LO QUE QUIERAS. En otras palabras, lleva el mismo esfuerzo pensar que te va a ir bien que pensar que te va a ir mal.

Y como dice siempre mi amiga Yolanda Miranda –talentosísima conductora de radio y televisión y presentadora de mis dos libros-: ¿TÚ QUÉ QUIERES?

Qué quieres

Vivimos en una era en la que todo se manifiesta al instante. Es tiempo de detenerte un momento y pensar seriamente QUÉ DESEAS… no qué crees que podría pasar. ¿QUÉ QUIERES, CUÁLES SON TUS ANHELOS?

Recordemos que nuestro ORIGEN es DIVINO, SOMOS SERES DE LUZ ENCARNADOS temporalmente en un cuerpo. Nuestra actitud ante la vida debe ser la del gatito que se pone frente a un espejo y lo único que ve es un león, no la del paletero inseguro que grita: ¡Paletas, paletaaaas, ira-ira!

Gato espejo león

Lo mismo aplica para nuestros hijos o cualquier persona con la que tengamos algo que ver. Si lo único que escuchan de nosotros es “Eres un tarado”, “Nunca puedes hacer nada bueno”, “No sirve de nada esforzarse, siempre vamos a estar fregados”, etc., tarde o temprano esas profecías se cumplirán, haciéndote sentir muy sabio/a: “¡Te lo dije!”.

Efectivamente, se lo dijiste y él o ella simplemente se la creyó y te obedeció ciegamente.

Pero…

¿Qué tal si solo por hoy afirmas eso que quieres lograr y reconoces tus talentos y los talentos de tus seres queridos?

¿Qué tal si escondes tus miedos e inseguridades… solo por hoy?

¡SALGAMOS A LA CALLE Y RUJAMOS COMO FIERAS!

León rugiendo

 …pero antes, recuerda preguntarte:

¿QUÉ QUIERES? ¿QUÉ QUIERES? ¿QUÉ QUIERES…?

Infidelidad

No hay plazo que no se cumpla y el taller con Haydée Carrasco llegó a su fin este 29 de abril. Yo no pude asistir a esa clase, pero les platicaré lo que vimos una semana antes. El tema era la infidelidad, y para comenzar, ella nos pidió que dijéramos lo primero que se nos viniera a la mente al escuchar esa palabra. Las respuestas de mis compañeras fueron muy similares: traición, dolor, engaño, etc. Lo que yo dije fue: falta de compromiso CON UNO MISMO. Y efectivamente, no andaba tan errada, ya que de acuerdo a lo que se nos explicó, la infidelidad o la felicidad son personales, NO TIENEN NADA QUE VER CON EL OTRO, SINO CON UNO MISMO.

Contrario a la creencia popular de que si te ponen el cuerno es porque “no le diste algo a tu pareja y tuvo que salir a buscarlo a otro lado”, Haydée nos hizo ver que SOMOS LOS ÚNICOS RESPONSABLES DE NUESTRA FELICIDAD.

 

Y bueno, aunque ha de doler mucho que tu pareja te engañe, el que sufre más –aunque usted no lo crea- es el infiel. ¿Por qué?

Porque AL CORNUDO SE LE LASTIMA EL EGO, mientras que AL INFIEL SE LE LASTIMA EL ALMA… Ouch!

Soledad

 

¿Y por qué se da la infidelidad? Porque algunas personas, en lugar de ir en busca de sus vacíos para sanarlos (yendo a terapia, tomando talleres de desarrollo humano, etc.), prefieren llenarlos de esa otra manera.

Ahora… ¿cuándo es adecuada la infidelidad? 

¿Cuando el otro me ha engañado?  ¿Cuando el amor se está apagando?

¿Cuando siento que es necesario despertar la pasión y el romance en la relación?

¿Cuando se me presente la ocasión (o sea, si yo no la busco, no hay fijón)? 

¿Qué piensan?  ¿Ya tienen la respuesta?

A ver si coincide con lo que opinan los expertos.

¿Cuándo es adecuada la infidelidad? ¡N U N C A! No importa si es sexual, sentimental o cibernética… ¡la infidelidad NUNCA es adecuada!

Tipos de infidelidad

 

Ahora, si ya estás viviendo una situación de infidelidad, ¿qué tienes que hacer?

Definitivamente, IR A TERAPIA ya que una pareja que transita por la infidelidad SIN APOYO PSICOLÓGICO es muy probable QUE FRACASE.

¿Y si tu papá o tu mamá son o fueron infieles? ESE NO ES TU ASUNTO. Por el bien de todos, debes separar al papá-hombre (o mamá-mujer) del papá-papá (o mamá-mamá).

Ah, pero la infidelidad no se limita a la pareja. Existen muchas otras situaciones en las que eres infiel. Por ejemplo:

  • Cuando le sacas la garra a los demás
  • Cuando no eres congruente contigo o con los tuyos
  • Cuando andas ventilando los problemas de tu familia para hacerlos ver mal, etc.

¡Toin!

¿Y qué se puede hacer para evitar caer en esto? Pues elaborar una lista de cosas concretas para contrarrestarlas y seguirlas al 100 durante 21 días  (para crear un hábito).

Esto es lo que yo elegí (aunque la tercera no concuerda con los ejemplos mencionados):

  1. No criticar, especialmente cuando me encuentre en alguna reunión
  2. Hacerme caso. O sea, si tengo hambre, comer; si tengo sueño, dormir, etc.
  3. No brincar de una actividad a otra (el clásico ejemplo que aqueja a muchas mujeres: empiezas a hacer algo, por ejemplo, a tender la cama, y luego ves que hay ropa en el suelo; la llevas al bote, pero en el camino te topas al gato y recuerdas que no le has limpiado el arenero; caminas hacia donde lo tienes y en eso te da hambre, así que te vas a la cocina, etc. Al final, nunca terminas de tender la cama, la ropa sucia acaba en otro lado, mal comes y un larguísimo etcétera… y como decía el comercial: ¡Eso es tooooodos los días!

Claro que el hecho de hacer mi lista no quiere decir que ya no caigo en esas conductas, ¿eh? Simplemente me ayudan a estar más alerta.

Pues bien, esa clase reafirmó todo lo que había venido escuchando y asimilando sobre “El cambio empieza conmigo” o “Si cambio yo, cambia mi entorno”.

El cambio empieza por mi

 

Curiosamente, a los pocos días comenzaron a poner en la radio muchas más veces al día que lo normal, una canción que habla de eso y que yo ya había oído, pero no le había puesto mucha atención. Me refiero a “Me, Myself and I”  y estos son algunos de los estribillos que hacen alusión al tema:

ME, MYSELF AND I                                                                       (YO, YO Y YO)

It´s just me, myself and I                                              (Solo soy yo, yo y yo)

Solo ride until I die                                                       (Viajo solo hasta que muera)

´cause I got me for life                                                 (Porque me tengo de por vida)

I don´t need a hand to hold                                    (No necesito tomar la mano de nadie)

Even when the night is cold                                   (Ni aun cuando la noche sea fría)

I got that fire in my soul                                          (Porque yo tengo fuego en mi alma)

I don´t need anything to get me through the night     (No necesito nada que me ayude a pasar la noche)

Just the beat that´s in my heart                                  (Excepto el latido de mi corazón)

Yeah, it´s keeping me alive                                         (Sí, es lo que me mantiene vivo)

Me myself and I

Así que, ya lo saben… si les pusieron el cuerno, fue una decisión de la otra persona, no de ustedes. Claro que eso no les quita la responsabilidad por el estado de la relación, ¿eh? Pero de ahí a que se justifique una infidelidad, hay una gran diferencia.

Y si ustedes son o fueron los infieles, les deseo de todo corazón que pronto llenen ese vacío que los hizo caer en dicha situación para que puedan volver a estar en paz consigo mismos.

Paz puerta

 

¡Abursito!

REGALOS DEL CIELO

Febrero es el mes de las inscripciones y abril el de este blog: ¡Gunistorias cumple tres años!!! Sí, tres años de aprendizaje, retroalimentación y satisfacciones, y como ya lo he dicho antes, este pequeño trabajo no sería posible sin ustedes, mis queridos lectores. Gracias también a la vida que pone frente a mí las situaciones y maestros perfectos que me inspiran…  ¡Gracias, gracias, gracias!!!

Copa y confetti

La idea original era publicar una vez por semana, pero luego me di cuenta que eso era demasiado y que corría el riesgo de saturarlos (además de que me presionaría mucho). Ahora procuro publicar unas dos veces al mes, pero ya no me angustio si llega el fin de semana y no tengo nada preparado. Así debe ser la vida… debemos disfrutar lo que hagamos, si no, no tiene sentido.

Confieso que en las últimas semanas llegué a pensar en poner fin a las gunicharritas, ya que, comparado con otros blogs, el mío es apenas un recién nacido en cuanto a número de lectores y de comentarios. Pero, ¿saben qué? Me he dado cuenta que eso no es tan importante, pues en principio yo escribo como una necesidad de compartir lo aprendido. Si hay alguien en el universo a quien le sea útil (y por fortuna, parece que así ha sido), me doy por bien servida.

Y aunque todos los aniversarios son importantes, este es especial, ya que tengo algo más que agradecer y que me llena de emoción: el lanzamiento de mi segundo libro, REGALOS DEL CIELO… ¡yay!

Portada Regalos del Cielo

Y aquí quiero mencionar a alguien que me ha ayudado enormemente para ver cristalizado este sueño: el Dr. Luis Noble. Para los que no saben, él no es solamente un excelentísimo doctor sino tremendo escritor. Sus dos libros “Más Allá de la Cumbre” y “Aragus” están… ¡buenísimos, se los recomiendo ampliamente (los encuentran en amazon)! Los que me conocen saben que si no me hubieran encantado, no los mencionaría, así que ¡GRACIAS DOCTOR!!!!!!! Gracias a mi marido hermoso que anoche compró el primer ejemplar y me echa todas las porras del mundo… ¡Muuuua! Gracias también a mis primeros lectores: precisamente estos dos jóvenes que acabo de mencionar, así como Pedro Aguilera, Paty Giovine y Gilberto Pérez. Y por último, gracias a la creadora de la bellísima portada, Cristina Ponce, a quien le agradezco la carrilla que se dio al final para llenar los requisitos técnicos.

Pero bueno, entremos en materia.

En el libro  (como dice la contraportada) cuento la historia de una doctora que utiliza sus conocimientos médicos y sus extraordinarios dones para, junto con los ángeles, devolver la salud a sus pacientes. Con frecuencia su consultorio se llena de presencias que desean hablar con sus seres queridos, ya que ella los puede ver y escuchar. Rosalía está convencida de que la muerte no existe… ella ha estado en el Otro Lado y ha regresado para contarlo y para ayudar a la humanidad.

El objetivo principal es hacerle saber a la gente que la muerte no existe, que eso de que “la gente muere cuando la olvidas” puede satisfacer al que lo dice y parecerle poético, pero –con el perdón de quienes así creen- LA GENTE NO MUERE JAMÁS… Muere su cuerpo físico, pero el espíritu es inmortal. El testimonio de la Dra. Altés (personaje central del libro) así  lo comprueba.

Túnel del Más Allá

Un segundo objetivo (no por ello menos importante) es dar a conocer las historias de sanaciones milagrosas de las que ha sido testigo la doctora. ¡Los ángeles existen y están aquí para ayudarnos!

Por el momento no tengo planeada ninguna presentación, pero ya pueden adquirir su ejemplar en amazon.com (versión impresa o formato electrónico, tal vez por unos días van a salir separadas, pero sí vienen las dos). Los invito a entrar a la página (amazon.com) y escribir REGALOS DEL CIELO. 

Antes de terminar, permítanme hacer una aclaración dolorosa, pero necesaria. En el agradecimiento mencioné a quienes están al pie del cañón con las gunistorias, sin embargo me acabo de dar cuenta que como los nombres los saqué de los comentarios del blog, dejé fuera a los que amablemente me siguen en el feis y me dedican unas palabras… ¡Perdón!!! Para no regarla más, mejor ya no menciono a nadie, pero… ¿quén los queye a ellos?

(Y con la cola entre las patas, continúo)

Como aún tengo mucho que compartir… ¡que vengan más aniversarios y más libros, mientras tanto, ahí les va una probadita!

REGALOS DEL CIELO

Sanación Angelical y Mensajes del Otro Lado

Laura O. Jurado 

The Enchanted Garden Press

INTRODUCCIÓN

A lo largo de mi vida, me he convencido de que la muerte no existe.

Todo empezó cuando éramos adolescentes y mi mamá –católica, pero de  mente muy abierta-, mis hermanos y yo, comenzamos a leer libros de metafísica (El Tercer Ojo, El Médico del Tíbet y El Cordón de Plata, de Lobsang Rampa; Metafísica 4 en 1 y Metafísica al Alcance de Todos, de Connie Méndez; Muchas Vidas, Muchos Maestros de Brian Weiss, etc.). Más tarde vendrían otros, pero dos de los autores que más me impactaron fueron el doctorWeiss y Sylvia Browne (La Vida en el Otro Lado).

Este último llegó a mi familia después de que mi hermana Patricia enviudara. Alguien se lo había regalado y fue de gran ayuda para ella, luego nos lo prestó y todos quedamos fascinados. Algunos años después, otra  de mis hermanas (Nora) se puso a buscarlo, pues quería prestárselo a un amigo que había perdido a un ser querido. Como no lo halló, ordenó cuatro en una librería.

Poco antes de que éstos llegaran, mi mamá encontró el libro en la casa:

—Mira Noro, aquí está el libro que andabas buscando. Lo voy a dejar en este cajón por si se te ofrece.

Ese día llegó más pronto de lo que pensaron, ya que una semana después, ella (mi mamá) emprendería el viaje al Otro Lado. Lógicamente, fue un golpe duro para todos nosotros (un golpanazo, decía mi papá), pero el haber tenido acceso a ese tipo de información, hizo más llevadero nuestro duelo.

Al poco tiempo, una persona llamó a Nora para avisarle que ya podía pasar por sus libros. Cuando se los entregaron, preguntó por pura curiosidad qué día habían llegado. Grande fue su sorpresa al enterarse que había sido justo la fecha en que mi mamá se despojaba de su cuerpo físico. ¿Coincidencia? No lo creo…

A partir de ese momento, ella comenzó a hacerse presente en nuestras vidas, mediante sueños, coincidencias o mensajes a través de la doctora Altés, reforzando nuestras creencias en  la vida del Otro Lado. Lo mismo pasaría con mi papá, que partió veinte meses después.

Mis hijos también me dieron algunos indicios cuando eran chiquitos. Catalina tenía como tres años cuando de repente me dijo:

—Un día pusieron mis huesos en la tierra, luego me dieron muchas ganas de venir contigo, con papi y con Ricardo –su hermano- y aquí estoy.

Por su parte, mi hijo nos contó a los cuatro años que antes de nacer nos había visto –a su papá y a mí- bailando en una fiesta. Ninguno de los dos casos me pareció descabellado, al contrario, solamente reforzaron mis creencias.

Y bueno, con frecuencia, Nora y yo platicamos de lo afortunadas que somos al saber que el cuerpo es tan solo el vehículo del espíritu y que éste es inmortal. Una vez que se entiende esto, el dolor ya no tiene cabida.

Precisamente por eso recopilé varias historias en las que la doctora Rosalía Altés es el enlace entre este mundo y el Otro Lado, para que todos aquellos que pierden a un ser querido sepan esta gran verdad. De igual manera, ella también es el puente mediante el cual los ángeles pueden trabajar con los pacientes que llegan a su consultorio, dando como resultado –algunas veces- curaciones milagrosas.

Los casos que aquí se presentan son reales, aunque los nombres de algunos de los personajes y las circunstancias en las que las historias se desarrollaron han sido deliberadamente cambiados. También es pertinente aclarar que no todas las veces que uno va a ver a la doctora, suceden cosas extraordinarias. Cómo y cuándo ocurren, depende exclusivamente de Dios.

Originalmente, el libro iba solamente a contar la historia de la doctora y a compartir algunos testimonios de esas curaciones inexplicables, pero luego decidí agregar la historia de una mujer común y corriente (sin dones psíquicos conocidos) para mostrar cómo hasta una persona así puede llegar a tener experiencias extraordinarias dentro del mundo espiritual. 

¿De qué mujer común y corriente hablo? De mí.

Agradezco de todo corazón a la doctora Rosalía Altés y a todos los que con sus historias enriquecieron este libro por permitirme compartir –entre otras cosas- la gran verdad sobre la ‘muerte’ y el fascinante mundo de la espiritualidad y los ángeles.