ACEPTACIÓN

Hoy es 16 de enero y sigo sin encontrar cómo arreglar el asunto de los suscriptores y la publicación automática en Facebook, pero no le hace. Hoy decidí seguir escribiendo aunque solo me lea el perro  (ah no, ¿verdad? los perros no leen…jajaja), bueno, aunque nadie lo reciba por correo. 

Tengo mucho qué platicarles. Déjenme ver con qué empiezo… OK, ahí va:

Algunos hombres dicen que las mujeres somos muy complicadas, que nadie nos entiende, y después de las fluctuaciones que ha tenido mi mente respecto a mi cabello, creo que les voy a dar la razón. 

Verán, yo fui una bebé rizozina  (palabra inventada por mi mamá –creo, pues no la encuentro en ningún diccionario, y pronunciada con acento español) y tuve la fortuna de que mi adolescencia se diera en una época en la que estaba de moda tener el pelo rizado. Mientras que muchas de mis amigas tenían que ir a hacerse el permanente, yo lucía una cabellera amandamiguelesca natural (¡y con un copete de aquellos!).

Los años pasaron y los rizos dejaron de estar de moda, por lo que me compré un cepillo secadora que me estilizaba el cabello en la mitad del tiempo que las secadoras normales. Claro que como tengo una mata muy abundante (por fortuna), no la usaba a diario, así que gran parte de mi vida anduve greñuda. 

Luego comenzó a usarse el pelo planchado… alguna vez me lo hice, pero sentí que mi cara no era para ese estilo, sin embargo, no me convencía del todo el cabello rizado… bueno, hablo del mío, ya que mi rizo se veía bonito solo al salir de la regadera pues en cuanto se secaba, se me engrifaba. 

Cada vez que veía una chava con pelo rizado (y bonito), le preguntaba cómo le hacía para que le quedara así.

Durante años probé todos los productos habidos y por haber, sin lograr el efecto que quería, hasta que por fin, en marzo del año pasado le atiné. Me acababa de hacer las transparencias y mi cabello había quedado muy dañado. Como ya usaba el shampoo y el acondicionador de Moroccan Oil (¡gooool!), compré la crema para rizos, misma que sigue casi intacta en mi baño. Entonces pregunté en la estética donde compraba el producto qué podía hacer para componer mi cabello. Me recomendaron la crema hidratante de la misma marca y… voilà! Mis rizos dormidos comenzaron a emerger, más hermosos que nunca… y comencé a enamorarme de mi cabello. Y así como meses antes (o después, ya no me acuerdo)  llegué a aceptar que mi verdadera yo era flaca y  embarnecida (con nalgas, pues) a punta de Ensure Plus, comprendí y acepté que esa flacuchenta (pero bien nutrida con proteína vegetal Sun Warrior y semillas de cáñamo, girasol y calabaza germinadas ) también tenía el pelo rizado… Y ESO ESTABA BIEN. 

Así que de marzo a diciembre del año pasado anduve por la vida como Dios me trajo al mundo… ¡no, no como están pensando, pelad@s!, sino con una cabellera rizada y escandalosa… 

Claro que el gusto me duró muy poco, porque a los nueve meses de haberme aceptado, comenzó a rondarme la idea de ponerme queratina. Para los que no sepan qué es eso, les diré (sin saber mucho, tampoco) que es algo que se pone en el cabello y digamos ‘mata’ temporalmente el rizo. Algunas amigas se la ponían desde hace algunos años, pero yo no me animaba por miedo a que cambiara la textura de mi cabello una vez que pasara el efecto. Arrebatada como soy, un día tomé la decisión y le pregunté a una amiga cómo estaba el rollo y si ella me la podía poner. Me dijo que sí, pero como hacía poco me había retocado el tinte, tuve que esperar hasta el diez de enero para hacerlo. ¡Los días se me hicieron eternos! Esos rizos hermosos a los que había aprendido a amar, comenzaron a caerme gordos…

Y bueno, el día se llegó y desde entonces estoy fascinada con mi cabello!!!!!! No solo me gusta más cómo me veo, también lo siento súper sedoso y saludable. 

¿Y dónde está la reflexión de esta gunicharrita? –dirán ustedes… Ah, pues para allá voy. 

Ese cambio repentino de opinión me hizo pensar en lo importante que es el ACEPTAR lo que la vida nos ponga enfrente, ya que una vez que llegamos a ese punto, aquello que tanto nos afligía o molestaba, deja de hacerlo. 

En mi caso, los rizos se fueron (temporalmente, si quieren) una vez que los hube abrazado y apreciado, y en su lugar apareció una nueva yo… más moderna y a gusto con su imagen. 

Eso me hizo recordar otro ejemplo de aceptación que sucedió con un conocido. Él vivía en Juárez pero tenía que cruzar todos los días a El Paso e invariablemente le tocaba el mismo oficial malacariento de migración. Mi conocido sudaba, pues aunque no estuviera haciendo nada malo, el solo hecho de verle la cara al oficial lo ponía de nervios. En varias ocasiones trató de esquivarlo cambiándose de fila, pero parecía que sus destinos estaban unidos pues a donde él fuera, se lo encontraba. Hasta que un día tomó la decisión de no sacarle más la vuelta y enfrentarlo, pues pensó que tal vez traían algo arrastrando de otra vida. Se formó en la fila en la que generalmente se lo topaba, y para su sorpresa, no lo vio… ¡ni ese día ni nunca más! ¿Cuál fue el secreto? Sin lugar a dudas, la aceptación. 

Y bueno, hoy yo también acepté que tal vez nadie va a venir a salvar mi lista de suscriptores, pero eso está bien. Disfruto mucho escribiendo el blog, como para privarme de hacerlo solo por tal motivo. ¿Encontraré la olla con monedas detrás del arcoíris? Quién sabe… por lo pronto, ya el hecho de retomar la escritura es un gran regalo que yo me hago.

Para despedirme, los invito a reflexionar en aquello que les cuesta trabajo aceptar, deseando que los resultados después de que lo hagan sean muy favorables. 

Un abrazo a tod@s (o a nadie, si es que nadie lee esto, jajajajajajaja).

LA RAZÓN DE MI PROLONGADA AUSENCIA

¡Hola! Long time no see, ¿verdad? 

Algunas personas me han preguntado últimamente por qué no he vuelto a publicar… eso me he estado preguntando yo también y creo que ya tengo la respuesta. 

Verán, hace como tres meses me puse muy mona a escribir todo mi rollo y –según yo- lo publiqué, sin embargo ni me llegó la notificación a mi correo ni se actualizó la página de gunistorias en Facebook. 

Sin ser una experta en computación (y habiendo pasado Programación 1 gracias exclusivamente a la caridad del Ing. Hinostroza), le busqué, le busqué y le busqué y nunca encontré el por qué. Pedí ayuda a la hija de unos buenos amigos de la familia y lo único que pudo decirme es que se había borrado mi lista de suscriptores. Entonces regresé a tratar de descifrar el enigma y encontré que tiempo atrás había actualizado un ‘plug in’ que manejaba las suscripciones (en informática, un complemento o plug-in es una aplicación (o programa informático) que se relaciona con otra para agregarle una función nueva y generalmente muy específica. Fuente: Wikipedia). Me eché un clavado donde decía “Si tiene problemas con esta actualización, entre aquí” y encontré que a una persona le había pasado lo mismo. Muy contenta por haber encontrado la causa, escribí en el foro pidiendo ayuda. Esta me llegó en unos cuantos días y mi hijo se dispuso a ejecutar los comandos que me sugirieron. Por desgracia ese consejo no sirvió, ya que ellos utilizan otra versión de WordPress. 

Sin querer rendirme, le escribí al chavo que me ayudó a crear el blog y nunca me contestó. Luego escribí también a una amiga escritora que es una chucha cuerera en WordPress y tampoco recibí respuesta.

Entonces entendí… 

Entendí que mi aferramiento no podía ser mayor y que yo debería de comprender que era tiempo de poner una pausa a esa actividad que tanto me gustaba. ¿Para qué? Aún no me queda claro, pero tengo una que otra teoría al respecto. 

Así que solo quiero decir a esas hermosas personas que me distinguen con su lectura que no es el fin de las gunicharritas (o por lo menos, no es esa mi intención) y que espero pronto descifrar lo que la vida me está gritando con esto. 

Un abrazo con mucho cariño a todos ustedes.

Laura (Guny). 

SANANDO EL COMIENZO

Este fin de semana viví una de las experiencias más fuertes y enriquecedoras de mi vida al tener la fortuna de participar en un retiro para sanar las heridas del vientre materno.

Todo comenzó hace varias semanas cuando Haydée Carrasco nos habló sobre el retiro en el taller que estamos tomando. Desde que lo anunció me dieron muchas ganas de asistir, pero como también quería ir al curso de Activación de la Glándula Pineal con Laura Buendía, no estaba segura de poder hacer las dos cosas. De cualquier forma, no lo descarté; me apunté y la vida siguió su curso.

Tomé el curso de la pineal, del que ya les conté (padrísimo), y se llegaron las vacaciones de mis hijos. Mi esposo programó unos días libres para salir todos juntos, según él, después del retiro, pero no era así, éste coincidía con la fecha de las vacaciones. Al darse cuenta de su error, todo lindo me dijo que no me preocupara, que le hubiera gustado que nos fuéramos los cuatro a algún lado, pero que yo ya tenía planeado aquello. Mi primera reacción, agradecida con él por darme la libertad de elegir, le dije: “No, cómo crees, es importante el retiro, pero es más importante la convivencia en familia, y bla, bla, bla”. A las pocas horas de haber dicho eso, comencé a arrepentirme y a enojarme conmigo misma por hacerme la víctima frente a mi marido. Me fui a dormir rumiando mi pena y cuando desperté, lo hice convencida de que debía de aprovechar esa oportunidad de oro. La pensé un poco y luego se la solté; afortunadamente, me entendió.

Una vez tomada esa decisión, me sentí feliz y entusiasmada ante la idea, no solo de ir al retiro, sino también de enfrentarme a mis molinos de viento, es decir, al miedo a quedarme sola en la casa.

Molinos de viento y don Quijote

¿Miedo, una señora de 50 años? Sí. Y como bien dijo alguien: “A lo único que hay que tenerle miedo es al miedo”, decidí hacerle frente, ya que probablemente alguna vez en la vida me va a tocar estar sola y qué mejor que estar preparada. (Ha pasado una semana de esto y justo hoy me di cuenta que eso de trabajar en el miedo no fue idea mía, sino de mis adorados ángeles. ¿Que cómo lo supe? Ah pues porque hoy que abrí el libro de mensajes de los ángeles de Doreen Virtue me salió uno que había estado recibiendo con frecuencia durante varias semanas: HUELE LAS ROSAS. Extrañada de que insistieran tanto en lo mismo, decidí leer el mensaje de la página contraria y casi me voy de espaldas cuando veo que dice: LIBERA TUS MIEDOS. ¡Plop!)

Libro Doreen Virtue

En fin… continuamos.

Mi familia salió el miércoles pasado como a las 9 de la mañana. Conforme se iba alejando la camioneta, comencé a tener sentimientos encontrados. Por un lado, me entusiasmaba la idea de quedarme sola a vencer mis miedos y a disfrutar de la aventura del retiro; por el otro… no sé, me empecé a sentir nerviosa, me sudaron los pies y las manos y el estómago se me hizo nudo… me imagino que era el miedo a lo desconocido.

Sacudiéndome ese sentimiento extraño, cerré la puerta y me puse a trabajar en mis traducciones. Mi plan era aprovechar al máximo esos tres días de soledad haciendo algo productivo, por lo que ese día no salí y ni siquiera me bañé (aunque sí me cambié). Me preparé algo de comer, recogí la popó de los perros, hablé varias veces con mi familia, etc.

Y que se llega la noche…

Llevaba casi todo el día en la habitación donde acostumbro escribir, y ya para dormir, fui cerrando de una por una las recámaras y el baño de mis hijos. Luego metí a los perros, cerré las cortinas, me aseguré que las puertas estuvieran cerradas y me llevé la compu a la cama para poner música que me tranquilizara. No tenía mucho miedo… nomás de un lado, jajaja. Busqué música tranquila y lo primero que apareció fue Mozart para bebés. Seleccioné algo de él y me dormí. Desperté a media noche y como que me quiso dar miedito, pero no lo dejé.

A la mañana siguiente desperté feliz por haber pasado la prueba y después de bañarme me fui a Pilates y por unas cosillas al super. Regresé y me volví a encerrar a piedra y lodo, pudiendo avanzarle muchísimo a las traducciones. Ni cuenta me di cuando llegó la noche… no me dio el menor miedo… yupi!!!

El tercer día, ya en la tarde-noche vino el hijo de mi vecina por la llave para darle de comer a los perros el sábado, si es que no regresaba mi familia a tiempo.

Cuando el muchacho se fue, me sentí feliz porque uno a uno iba quitándome los pendientes para poder irme al día siguiente. Me había puesto a traducir en la cocina junto con los perros y tenía el disco Los Dúo de Juanga. Cuando entré de nuevo a la casa, estaba una canción súper pegajosa y movida: “Vienes o Voy” y, no sé de dónde me salió lo artista, que comencé a bailar y a cantar a todo pulmón por toda la cocina.

Vienes o Voy

Si bien me gusta mucho bailar y cantar, nunca me había soltado el chongo como ese día… mis caderas se movían como jamás lo habían hecho, y cuando terminó la canción, sentí una alegría y una liberación indescriptibles y comprendí por qué el baile es tan importante en muchas culturas. Ya para acostarme, abrí el libro de Doreen Virtue… ¿y qué creen que me salió? BAILA. Y el mensaje decía, entre otras cosas: “Esta energía que siempre está en ti y compartes con todas las personas, te permite manifestar conscientemente tus sueños… Bailar te ayuda a recuperar la conexión con tu esencia física divina…”. Y así me sentí. Sabiéndome increíblemente bendecida y afortunada, me fui a dormir, pues mi amiga Ana, que a última hora había decidido acompañarme (yay!!!), iba a pasar por mí muy temprano.

Me levanté según yo con el tiempo necesario, pero calculé mal y tuve que hacer esperar a mi amiga 15 minutos. Al fin salimos (muy emocionadas) a las 7:30.

El retiro iba a ser en ´Holy Cross´, un hermoso lugar en Las Cruces, Nuevo México (el mismo donde había tomado el de meditación en silencio el año anterior).

Holy Cross Retreat Center

Ahí estaba ya Haydée, quien nos asignó las habitaciones. Nos tocó a Ana y a mí con Dany, una chava muy linda que va al taller, pero tuvimos que cambiar de cuarto para dejarle el nuestro a una señora mayor a la que le dolían mucho las rodillas. En ese cambio perdimos a Dany, ya que en la nueva habitación había una persona y solo eran tres camas. A nuestra compañera (Maricarmen) jamás la habíamos visto, pero pronto nos acoplamos.

Bajamos a registrarnos; ya estaban ahí Consuelito (quien en verdad es Consuelote, ya que es una guapísima y dulce mujer de casi 1.80) y mi tocaya Laura (una güerita muy linda). También me encontré a Adriana mi estilista, quien es la que hace varios años me habló de Haydée (lo cual le agradezco infinitamente), a otras personas del taller, una señora muy agradable de Nuevo Casas Grandes y otras que no conocía.

De una por una, fuimos entrando al salón y acomodamos nuestras cobijas y almohada.

Y aquí hago una pausa para pedir una disculpa porque no voy a poder ahondar mucho sobre lo que sucedió durante este maravilloso fin de semana. Primero, porque no apunté nada. Segundo –y más importante- porque Haydée me pidió que no soltara toda la sopa para no quitarle la magia a las y los futuros participantes.

Como había algunas personas que no la conocían, ella comenzó presentándose. Nos dijo que había comenzado en este camino hacía 17 años, después de adoptar un bebé. Tratando de entender y de sanar lo que él había vivido durante el tiempo que estuvo sin ella y sin su marido, empezó a tomar cursos de esto y lotro, mismos que la llevaron, no solo a certificarse como terapeuta y a ser el ángel de muchísimas personas, sino a ayudar a su bebé y a otros dos más que adoptaron después. Y con gran emoción, nos dijo que ese retiro era sumamente importante para ella porque en esa ocasión, su hijo mayor había querido asistir para sanar sus propias heridas. El hijo resultó un hermoso joven de 18 años con un gran talento para el dibujo y un corazón de oro.

Después de esto, Haydée procedió a explicarnos de qué trataría el taller e hicimos la primera meditación usando la imaginación creativa. No voy a decir exactamente en qué consistió, solo diré que involucraba a Dios, a la Divinidad, a la Fuente, o como gusten llamarla y que el estar a su lado fue el máximo regalo que he recibido en años (si no es que en toda mi vida)… me invadió un gran gozo y di gracias por ese inolvidable momento.

Origen

De esa meditación salió mucha información valiosísima para todos los participantes y Haydée fue atendiendo nuestras necesidades de terapia como se iban presentando.

Y así fue durante todo el día. Me llamó mucho la atención que la mayoría de la música que se utilizó en el retiro fue de Mozart, ya que yo lo había puesto apenas unos días antes y no es alguien a quien yo suela escuchar (mi consentido es Dvořák con su Sinfonía del Nuevo Mundo).

Ya casi para retirarnos, nos puso una dinámica –de la cual tampoco puedo hablar, pero que me devolvió cuarenta y tantos años en el tiempo. Terminamos el día a las 9 de la noche, felices, agotadas y emocionadas.

Como habíamos llorado muchísimo (bueno, no todas, pero la mayoría sí) y se había movido tanta energía, Haydée nos recomendó tomar un baño caliente e irnos de inmediato a la cama sin entrar al feis ni nada, si acaso, solo checar a la familia.

Mis compañeras de cuarto y yo obedecimos parcialmente, pues si bien no entramos al chisme y sí nos bañamos, nos quedamos platicando como hasta las 12 y eso porque alguien vino a tocarnos la puerta para que apagáramos la luz.

Al día siguiente hicimos otros ejercicios, todos poderosísimos, pero hubo unos que me llegaron más que otros. Dos de estos los hicimos afuera y Consuelito y Laura nos tomaron fotos. Cuando nos las mostraron, nos quedamos de a seis, pues en una de ellas se ven dos rayos, uno blanco, vertical, y el otro, moradito y horizontal.

Laberinto-luces

Pero la que más me impresionó fue otra en la que claramente se ve un tubo de luz…

Tubo de luz, retiro

El Tubo de Luz es por medio del cual nuestros cuerpos físico, etérico, mental y emocional permanecen unidos al Yo superior y a la Presencia YO SOY. Si bien, se supone que éste no es visible ante los ojos humanos, en esta foto lo pudimos ver claramente. 

Yo Divino

Y sí, también en esos dos ejercicios lloré, lloré y lloré.

Terminamos el taller agradecidas con la vida, con Dios, con todos los participantes (especialmente con el hijo de Haydée, quien fue el causante de que tantas y tantas personas nos beneficiáramos con el cambio de giro de su mamá), y por supuesto con Consuelito, Laura y la propia Haydée.

Llegué a mi casa en donde ya estaban mi esposo y mis hijos. Comí algo que habían preparado y no pude ni enjuagar mi plato… estaba agotada. Me fui a ver un rato la tele y me quedé dormida por dos horas. Claro que si no hubiera tenido que lavar, me hubiera seguido de corridito hasta hoy en la mañana.

Han pasado varias horas y sigo maravillada por ese regalo tan grande que recibí el fin de semana. Fue algo revelador, súper intenso, reparador, pero sobre todo, liberador.

Sé que queda mucho por hacer, sin embargo lo que ahí limpiamos en nosotros, se limpió también en nuestros antepasados y en nuestra descendencia.

Vaya pues mi trabajo de esos dos días, con amor para todos ellos.

¡Gracias Dios!!!!!!!!!!!

DESCUBRIENDO TU GRANDEZA AHORA





El sábado en la mañana fui a una plática llamada “Despierta Ya tu Grandeza”, presentada por Sharon Ferrell, la Psicoterapeuta que menciono en la gunicharrita “Vivir en el Presente”.

Sharon Ferrell

Desde que supe que ella iba a ser la conferencista, decidí que asistiría. Me dio mucha pena llegar tarde (como diez minutos) y ver que ya habían empezado. De inmediato se me acercó la secretaria de Sharon para entregarme el material y una tarjeta de presentación. Como ya tenía una, le dije que no la necesitaba (más tarde recordé que apenas una semana antes la había tirado… al darme cuenta de eso, me pareció que la vida me decía: ‘Oye, es bueno que te pongas en contacto con esta persona”, por lo que en el intermedio fui por la tarjeta).

Pero regresemos a la plática. Comencé a escucharla y me di cuenta que si bien muchos de los conceptos y ejemplos ya los había escuchado, había cosas nuevas para mí y en ese momento supe que de eso trataría el blog.

Sharon comenzó diciendo que para vivir en la conciencia (o estar centrados), primero debemos sanar y eliminar el juez que llevamos dentro, ya que de no hacerlo, se apaga nuestra luz.

Nos contó un experimento que hizo con 30 soldados de Fort Bliss: los llevó a Walmart y les dijo que observaran a la gente. De regreso en el camión les preguntó qué habían visto y prácticamente todos emitieron juicios, en otras palabras, todos sacaron la garra machín. A las cuatro semanas de tratamiento regresaron y el cambio fue espectacular: ¡ninguno de ellos dijo algo negativo de la gente con la que se habían topado!

Soldados

¿Qué fue lo que sucedió? Que salió a la luz la parte de ellos que no tenía estrés postraumático (PTSD), su parte real y verdadera, esa que entiende que TODOS ESTAMOS HACIENDO LO MEJOR QUE PODEMOS. Cuando se llega realmente a comprender esto, podemos perdonar a los demás y liberarnos.

Entonces Sharon empezó a pedirnos que recordáramos un momento en nuestro pasado en el que nos hubiéramos sentido felices, centrados… en paz. Yo no tuve que ir muy lejos, ya que la noche anterior había salido al jardín y me pude percatar de la majestuosidad de los árboles y del color intenso de las flores de nuestros laureles. En ese momento me sentí inmensamente dichosa y agradecida porque en mi paso por esta tierra fui elegida para vivir precisamente aquí… en un lugar mágico, o como dice la Cuñis, en el Jardín Encantado.

Las respuestas de mis compañeros –a excepción de dos personas que tristemente no pudieron encontrar ningún recuerdo bonito- fueron muy similares:

  • Al regar las flores por la mañana y escuchar el aleteo de los colibríes
  • Al observar el mundo desde lo alto de una montaña
  • Al ver por primera vez el azul turquesa del océano en Cancún…
Naturaleza y mujer

Uno a uno, la conferencista nos iba preguntando si podíamos regresar a ese momento y permanecer un minuto ahí y claro que todos decíamos que sí.

A una señora le hizo una prueba diferente. Al confirmar que ya estaba en ese momento de paz, le dijo: “¡No te creo, estás bien mensa y no lo puedes hacer!” La cara de la señora no cambió, ya que estaba completamente centrada… y eso era lo que Sharon quería demostrar: cuando estás centrado y en paz, nada ni nadie te puede molestar. Y es que, como nos dijo luego, el planeta no es una comedia… es una tragedia, y debemos aprender a movernos a un lugar donde eso no nos afecte.

Buda centrado

De los ejemplos que dimos, Sharon nos hizo notar que prácticamente todos tenían que ver con la naturaleza y es que –dijo- ésta nos recuerda nuestro origen divino. Y agregó algo que en lo personal me fascinó:

‘SERÍA BUENO VERNOS AL ESPEJO Y SENTIR LO MISMO QUE CON LA NATURALEZA… Entonces decirnos con todo el amor del mundo: ERES HERMOSA ASÍ COMO ESTÁS…’ Wow! Sin lugar a dudas, esto sería la prueba más grande de amor propio.

La segunda parte de la conferencia trató sobre los cinco pasos hacia el fortalecimiento personal:

PASO 1. Responsabilízate de tu propia vida y permite que los demás hagan lo mismo. Deja de culpar a los demás por lo que te pasa. Renuncia a tratar de controlar a los demás (toinnnn!!!).  La vida es como un juego de ajedrez, solamente haz tu mejor movimiento. El ejemplo que nos dio fue muy gracioso, ya que una persona controladora (¡presente maestra, jajajaja!) es aquella que hace su movimiento y se cruza por encima del tablero para mover por el otro. Esto sería absurdo en un juego de ajedrez, ¿verdad? Bueno, pues en la vida real también.

PASO 2. Haz un compromiso contigo mismo de aprender, aceptar y disfrutar, en lugar de temer y resistirte. Si cada vez que te enfrentas a una situación difícil o desagradable te pones tenso, eventualmente podrás contraer una enfermedad relacionada con el estrés. Y aquí mencionó algo que si bien suena lógico, jamás lo había pensado: NO PUEDES EXPERIMENTAR ANSIEDAD O ESTRÉS SIN PONER TU CUERPO TENSO, o sea que en cuanto sientas la primera oleada de estrés, respira profundo, medita o date un baño con agua caliente.

PASO 3. Aprende a usar el poder positivo de tu mente para provocar y atraer resultados positivos en tu vida.  Principio de manifestación (“Tanto si crees que puedes, como que no puedes, estás en lo cierto”. Henry Ford). Principio de atracción (en el momento en que tomamos una decisión, nuestra mente subconsciente se pone de inmediato en acción para hacer realidad lo que hayas decidido; nuestra vida presente es producto de nuestras decisiones pasadas). Principio de decisión/compromiso (Cuando te comprometes al 100% a hacer una cosa, el universo se encarga de hacer TODO; no al 95%, no al 99%… al 100%. O sea, el intentar no es un compromiso, o como dice Laura Buendía: “LAS COSAS SE HACEN HACIÉNDOLAS”.

PASO 4. Aprende a vivir en el presente, liberando tu pasado y creando tu futuro (o lo que es lo mismo, “EL FUTURO SE COMPRA CON EL PRESENTE). La culpa y el resentimiento son las enfermedades del pasado, mientras que la preocupación y la ansiedad son las enfermedades del futuro. EL PERDÓN TE LIBERA PARA CREAR TU FUTURO.

Paso 5. Domina la Estrategia para Centrarte en ti mismo.

¿Qué es “Centrarte en ti mismo”? Vivir en el PRESENTE.¿Qué te saca de tu centro? Lo que pienso de los demás (o sea, juzgar).¿Cómo podemos VOLVER A CENTRARNOS cuando se nos chispotea? Mediante estos cinco puntos:

  1. Darte cuenta lo más pronto que puedas
  2. Preguntarte “¿A quién acabo de juzgar?”
  3. Perdonar al instante a la persona que acabas de juzgar (“Pobrecito*, está haciendo lo mejor que puede”. *Ojo: no confundir con el “pobrecito-pobrecito” que hizo famoso un personaje de la tele, ¿eh? Debemos decir esas palabras sin sentirnos superiores).
  4. PERDONARTE al instante
  5. Volverte a centrar

¿Y por qué es importante estar centrados? PARA VIVIR EN PAZ. Sharon nos puso un ejemplo:

Si una persona me pellizca y estoy centrada, lo más que puede pasar es que amable pero firmemente le diga que no lo vuelva a hacer (Ah, porque el estar centrados no quiere decir que no levantemos la voz ante las injusticias… eso sí, sin alterarnos).

Si la persona insiste e insiste, tal vez al pellizco número cinco voy a pegarle con un bate de béisbol (y obviamente ya no voy a estar centrada); al pellizco número diez lo voy a matar y al pellizco número quince me voy a convertir en un asesino serial. 

Violencia

Así que, su recomendación es: SÉ DE LOS QUE SOLO ACEPTAN UN PELLIZCO porque si yo te lastimo y tú no dices nada, tanto tú como yo estamos mal.

Ya para terminar, Sharon nos aconsejó utilizar la Oración de Serenidad:

Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia

Lo ideal sería hacerlo diariamente, pero conque nos acordemos de ella cuando nos encontremos ante una situación difícil o estresante, vamos a estar del otro lado.

No pudo faltar el tema de moda entre los habitantes del Oeste de El Paso: las obras que se están llevando a cabo en la interestatal 10 (una de las vías principales de la ciudad) y que nos traen a todos ‘juidos’.

¿Qué hacer ante un caso como ese? ¿Puedo cambiar el congestionamiento?

NO…

ENTONCES HAY QUE PEDIR SERENIDAD (y también planear mejor nuestro día, contemplando esos tiempos perdidos).

Y es que SOLEMOS QUERER CAMBIAR LO QUE NO PODEMOS, pero a veces DEJAMOS QUE ABUSEN DE NOSOTROS EN AQUELLO QUE SÍ PODEMOS CAMBIAR.

Como la vez anterior, salí de la conferencia sintiéndome muy motivada, feliz y afortunada de estar rodeada de seres tan luminosos como Sharon y como Sobha (la fundadora del centro donde se dio la plática).

En la tarde fui a Sam´s y me encantó ir repartiendo sonrisas (más que de costumbre), pero sin lugar a dudas, la que más satisfacción me dio fue una señora que me veía con una mirada dura y penetrante. Cuando estaba a punto de pasar frente a ella le sonreí y su gesto adusto se convirtió en una hermosa sonrisa…

Al día siguiente me pasó algo todavía más bonito. Salí de bañarme y mientras me ponía las cremas, me observé detalladamente en el espejo y me dije con toda la sinceridad del mundo: ERES HERMOSA ASÍ COMO ESTÁS.

Mujer frente al espejo

Suspiré agradecida por esa nueva óptica y sonreí.

QUIÉN MANEJA TU VIDA

Acabo de darme cuenta que hace un mes que no publico y no ha sido porque no tenga de qué escribir, sino que he andado tan a gorro, que cuando me siento a descansar, lo hago frente al novio de mi hija (y ahora mío): Netflix, y no frente a mi compañera de tantos años: la compu.

Viendo tele

Para quienes no lo saben, hace varias semanas cerré mi cuenta personal de Facebook, pues la adicción creció al grado de llegar a afectar mi sueño: en varias ocasiones me levanté a medianoche a prender el celular o la compu para revisar la barrabasada que supuestamente había publicado, solo para darme cuenta que todo –afortunadamente- había sido una pesadilla… ¡fiu!.

Nunca me imaginé que trasladaría mi adicción a Netflix, aunque bueno, en mi defensa, déjenme aclarar que lo veo solo en ratos y nunca desde mi celular.

¿Y por qué ando tan cansada? Pues porque ahora estoy más aturrada de actividades que antes. El Cardiólogo, gashamente determinó que como había tronado mi prueba de esfuerzo, necesitaba  hacer HIIT (Entrenamiento de Alta Intensidad a Intervalos), así que ahora, además de Pilates (dos veces por semana) y Yoga (una vez), practico también eso dos días. Como el objetivo es aumentar mi condición física, mi torturadora –o que diga, mi entrenadora- Gladys, me da un carrillón de poca en la bici, además de pesas.

Gimnasio

Por otra parte, además de mis clases de italiano, comencé a tomar clases de piano, lo cual me ha fascinado, pero entre el estudio, el gimnasio, las escuelas, las actividades de mis hijos, el súper y la casa, mi hermoso cuerpecito empezó a quejarse de la carrilla. ¿Cómo? Quedándose dormido a media tarde. Por fortuna, mi Nutrióloga favorita (Alida López Parada, a quien por cierto felicito nuevamente porque acaba de tener a su bebé la semana pasada y –muéranse de envidia- ya volvió a su peso normal), vino al rescate sugiriendo que tomara más de los maravillosos suplementos que ella me vende (especialmente uno que se llama Ocean´s Energy y Aphanin –algas- que son lo máximo). Así lo hice y… voilà… ¡adiós cansancio!

Por poco se me olvida otra actividad que una que otra semana incluí y que en realidad es de lo que iba a tratar esta gunicharrita: las sesiones con la maravillosa mujer de quien escribí hace dos historias: Sharon Ferrell.

¿Recuerdan que en DESPERTANDO TU GRANDEZA les conté que por segunda ocasión había ido a una plática de ella y que había sentido que la vida me empujaba a consultarla? Pues bien, así lo hice, y aunque estoy todavía lejos de llegar al objetivo (estar 100% centrada, aún en el ojo de un huracán), poco a poco me va cayendo el veinte de lo que ella predica:

Hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios, en otras palabras, TENEMOS SU MISMO CÓDIGO GENÉTICO, sin embargo, seguimos dejando que nuestra niña o niño –de dos o tres años- tome el control de nuestra vida.

Niño con compu

Por si eso fuera poco, cuando ese niño o niña hace algo mal, le bajamos de inmediato la moral: ¡Ay pero cómo estoy idiota! Bueno, pero ¿en qué estaba pensando? ¡Siempre meto la pata! ….y lindeces por el estilo.

Después de la sesión en que Sharon me explicó esto, recordé un incidente que pasó hace dos años y que tuvo repercusiones fuertes. Entonces me puse a platicar con mi Gunita y le expliqué que habíamos hecho algo malo y que ahora simplemente estábamos pagando las consecuencias; que sabía que el pago era muy doloroso, pero que yo estaba con ella para consolarla.

Y así fui, muy oronda –diría burlonamente mi prima Pilita- a la siguiente sesión. Cuando le platiqué a Sharon lo que había platicado con mi niña, me dejó de a seis al decirme que no podía responsabilizar a una niña de tres años.

—No, le dije. La responsabilidad fue de las dos y así se lo hice saber a mi Gunita.

—Claro que no, respondió. ¿Cómo puede una niña de dos o tres años hacer algo malo? ¡Los niños de esa edad no son responsables de sus actos, ellos no saben!

— ¡Ah jijo! Entonces, ¿qué debo hacer? –pregunté desconcertada

—Tener compasión de ella y de todos los involucrados en la trifulca y decirle a tu niña que siempre la vas a amar y a proteger; que tú, la gigante, la que fue hecha a imagen y semejanza de Dios, eres la que debes tomar el control de sus vidas.

¡Plop!

Poco a poco me fue cayendo el veinte y supe que ella tenía razón, por lo que tuve una nueva plática con mi Gunita y me sentí realmente liberada.

Aunque no he podido permanecer centrada por más de tres horas (y en condiciones normales), las palabras de Sharon me han servido para evaluarme constantemente y saber quién está al volante de mi vida, la niña o la gigante. Pienso seguir yendo a las sesiones, ya les contaré el avance.

Doy gracias a la Divinidad por poner a personas maravillosas como Sharon en mi vida y por tener este pequeño foro para compartir con ustedes, mis queridos lectores, lo que voy aprendiendo.

¡Hasta la próxima!

TRASCENDER

En diciembre de 2012, una noticia sacudió al mundo del espectáculo: la cantante mexicoamericana Jenni Rivera fallecía en un accidente de aviación.

Esto es lo que yo escribí al respecto en mi muro de Facebook:

Nunca fui fan de Jenny Rivera. Las pocas veces que la llegué a ver en la tele o a escuchar en la radio le cambiaba inmediatamente pues no me gustaba para nada… se me hacía muy corriente (con perdón de quienes se puedan ofender por esto) y me parecía que presentaba una imagen muy fea de los Mexicanos. 
Varias personas han escrito que su muerte los ha hecho reflexionar sobre lo frágil que es nuestra existencia, que debemos amar, perdonar y hacer saber a nuestros seres queridos lo importante que son para nosotros. 

A mí no me ha hecho reflexionar sobre eso… Me ha hecho reflexionar sobre lo fácil y lo injusto que es juzgar a una persona por su aspecto físico o por su forma de ser, especialmente ahora que me he dado la oportunidad de saber más de ella. Me doy cuenta que fue un gran ser humano que tocó muchos corazones. Qué mal que solo vi la forma y no el fondo, qué mal que hasta ahora descubrí que era una persona auténtica, alegre, ‘luchona’ y fuerte. 

Es curioso cómo su muerte ha provocado tantas reacciones. Eso señores, aquí y en China, es TRASCENDER. 

La gran señora vive ahora en la luz. ¡Y que viva la diva!

Jenny Rivera

¿Qué me ha hecho recordar esto? El repentino fallecimiento de Gerardo Morán, un locutor de la radio local. Este muchacho (sí, un chavalón de 49 años) tenía su sello particular. Además de poseer una gran voz, le encantaba bromear, dar recetas, cotorrear… pero sobre todo, compartir mensajes positivos y ensalzar a la mujer. Cuando me enteré de la triste noticia (bueno… triste para todos, menos para él, ya que debió de haber llegado derechito a los brazos de nuestro Creador), me sucedió algo curioso. Revisando las publicaciones en facebook, apareció la consabida sección “Personas que quizá conozcas” y me llamó mucho la atención que Gerardo Morán era el primero. Yo lo había buscado tiempo atrás, ya que en verdad me gustaba mucho el mensaje y la paz que transmitía y quería que él lo supiera, pero nunca lo encontré. Y ahora, ya sin un cuerpo físico con el cual interactuar por medio de una compu, me salía su perfil. En fin… entré a su página y con lágrimas en los ojos leí decenas de mensajes de personas que compartían el mismo sentimiento que yo.

Gerardo Morán

Al día siguiente fui con mi esposo y mi hija a ver una película sobre la vida de Yogananda, aquel gurú que con su obra clásica de la literatura espiritual moderna “Autobiografía de un Yogui” dio a conocer la filosofía oriental, básicamente, el Kriya Yoga.

Autobiografía

Este tipo de yoga no tiene nada que ver con el concepto actual. No es para adquirir un cuerpo escultural (aunque es uno de sus efectos), sino como lo mencionan en la página de ‘Self Realization Fellowship’  (organización fundada por Yogananda): “La sagrada ciencia del Kriya Yoga consiste en unas técnicas avanzadas de meditación cuya práctica fiel conduce a la unión con Dios y a la liberación del alma de todo tipo de esclavitud”.

En la película, Yogananda hace mención al Maestro Jesucristo y dice que él (quien aparentemente practicaba Kriya Yoga) realizó todos sus milagros para que los seres humanos supiéramos que eso estaba al alcance de nosotros… que todos podemos hacerlo.

El Yoga de Jesus

Y claro, una persona que como Jesús está en comunicación directa con Dios y actúa de acuerdo a ello, no puede más que TRASCENDER. Lo mismo sucedió con Yogananda –a un nivel más modesto, si quieren- y pasa día a día con tantos y tantos seres increíbles que, si bien no son tan espirituales como los dos grandes maestros que acabo de mencionar, hacen algo que los diferencia de los demás y que provoca que a su muerte, sean recordados por sus bellas obras.

Es cierto que cuando un ser querido muere tendemos a olvidar sus defectos y recordar únicamente sus virtudes (como dice mi amiga Carmela, todos nos volvemos buenos al morir, o lo que es lo mismo, escuchamos la consabida frase “tan güeno que era”), sin embargo, hay personas excepcionales que en realidad sí son muy “güenas”… su balance se inclina más hacia lo positivo y logran trascender.

Algunos lo harán a nivel mundial, otros a nivel local, con su familia (como mis queridos Gordos)… o quizás, con una sola persona.

Boda Gordos anillos

Otros, tal vez pasemos sin pena ni gloria…

¿Qué podemos hacer para no caer en esta última categoría?

En la terapia Gestalt sugieren algo muy simple: imaginar nuestra propia muerte, pensar quién o quiénes estarían ahí y cuáles serían sus reacciones; quién hablaría en el funeral y qué diría, quién se alegraría de no tener que volver a verte, etc.

Lo más probable es que no nos guste lo que veamos, pero tenemos que ser fuertes y tomar eso como un renacimiento, una segunda oportunidad. Si le sacamos provecho, tal vez logremos trascender después de nuestra muerte real, pero si no es así, no importa… habremos VIVIDO de manera CONSCIENTE.

Y tú… ¿estás haciendo algo para trascender?